¡Adiós a los trámites y las altas comisiones!: Descubre cómo la portabilidad financiera y el Open Banking cambian el juego financiero en Chile

¿Alguna vez intentaste cambiarte de compañía telefónica? Seguro te paseaste de sucursal en sucursal para encontrar la mejor opción para ti. Tranqui, nosotros también estuvimos en esa situación. Fuimos de los que tuvieron que mantenerse 18 meses en una compañía antes de cambiarse, o que llevaron los contratos vigentes para que nos dieran una nueva SIM card que, además, significaba un nuevo número. Todos esos trámites tediosos quedaron atrás cuando el 2011 comenzó a regir la portabilidad numérica.

La portabilidad numérica agiliza los procesos, y reduce los costos para las compañías y sobre todo, para el usuario, porque somos nosotros los dueños del número, y quienes tienen la facultad de cambiarse a una nueva compañía. Asimismo, en cierta medida esta Ley obliga a las compañías a ofrecer mejores condiciones a sus clientes, planes a precios más bajos y con mayores beneficios. Esto debido a que la competencia aumenta, y se suman nuevos actores.

Y aunque ahora nos suene como una locura, hace una década era una odisea que alguien pudiera cambiarse de compañía de teléfono y conservar su número. A pesar de que muchas veces no estábamos de acuerdo con el alto valor de los planes, debíamos mantenernos en una única operadora de telefonía, porque era eso o partir de cero con un nuevo número, algo que hoy en día es clave para mantener relaciones laborales y personales. 

Algo muy similar sucede con las finanzas, aunque no es tan viral como podría serlo. En Chile existe una ley que permite esa “portabilidad”, pero con los productos financieros. ¡Es en serio! La Ley de Portabilidad Financiera se promulgó en septiembre del 2020, y facilita el traspaso de productos vigentes de una entidad financiera a otra – de bancos, aseguradoras, Cooperativas de ahorro y crédito, Cajas de compensación, entre otras.

Los objetivos de esta ley son disminuir los costos y tiempos de los trámites, además de aumentar la competencia, para mejorar la experiencia de los clientes. 

La Portabilidad financiera es una herramienta que beneficia a los usuarios, ya que pueden migrar sus créditos – de consumo, hipotecarios, automotrices -, líneas de crédito, cuentas corrientes,  cuentas vistas, entre otros productos, a una nueva entidad financiera, cuando lo requieran. 

La portabilidad financiera está estrechamente ligada con el Open Banking, o Banca abierta, que sin ser lo mismo, comparten la característica de buscar simplificar y mejorar la experiencia financiera de las personas. Pero, en resumen, ambas iniciativas aportan a tu libertad y autonomía financiera, para que puedas elegir libremente la alternativa que te da mejores condiciones en tus productos financieros.

Abriendo las finanzas

El Open Banking, a diferencia de la Portabilidad Financiera, no busca que las personas migren sus productos, por lo que no está destinado solo a bancos, aseguradoras u otras entidades financieras “tradicionales”. El Open Banking, o en el caso específico de Chile, Open Finances (Finanzas abiertas) tiene como objetivo abrir las puertas a la información financiera de los usuarios para que otras entidades ofrezcan nuevos productos y servicios de manera competitiva y en mejores condiciones. 

Esta es una iniciativa parte de la transformación digital, y que invita a las empresas Fintech (Financial Technology), como Üin, a unirse al mercado como una alternativa a la banca tradicional. En este punto se comenzó a legislar, para regular a estas nuevas figuras, y a fines del 2022 se promulgó la Ley Fintech, una de las más modernas de Latinoamérica. 

El Open Banking, o las Open Finances, pone en manos del usuario la propiedad de sus datos personales; sí, igual que la portabilidad numérica convierte al usuario en el dueño de su número. En el caso de las finanzas personas, aquellos datos como el historial de crédito, el comportamiento financiero, las transacciones, y otra información relevante es completa propiedad de las personas.  Así, cada persona tiene la facultad de revelar o no su información a otras entidades financieras, ajenas a la que guarda algún tipo de relación contractual.

Como la información de los usuarios circula entre más de una entidad financiera, pueden acceder a mejores productos y servicios financieros, ya que la competencia por captarlo y fidelizarlo es mayor. 

Pongamos un ejemplo. Imagina que en tu barrio hay un solo negocio. El dueño sabe que tú siempre compras manzanas rojas. Al no haber más opciones, el vendedor ha subido los precios, y como necesitas las manzanas, decides comprarle de todas formas. 

Ahora imagina que subes tu información a un portal, ahí manifiestas que eres un consumidor asiduo de manzanas. El negocio del próximo barrio decide abrir una sucursal cerca de tu casa y ofrece las mismas manzanas, pero a un precio menor. Esto obliga al negocio tradicional de tu barrio a equiparar sus precios para no perder clientela. Además, habilita una aplicación desde puedes hacer tu pedido de manzanas, y ofrece que pagues en cuotas sin interés. Así funciona el Open Banking, donde la última palabra la tiene el usuario. 

Entre los resultados positivos que promueven las Finanzas abiertas, está la inclusión financiera, porque hay más y mejores oportunidades para que las personas accedan a productos y servicios de calidad. Por ejemplo, Üin trabaja en mejorar la salud financiera integral de las personas mediante el acceso a educación, y a servicios antes reservados solo para expertos y personas de alto patrimonio, como es la inversión en fondos administrados por Administradoras Generales de Fondos fiscalizadas y reguladas.

Hasta hace poco tiempo, la inversión no era opción para personas comunes. Hoy, gracias a startups como Üin – a través de su AGF, SIGMA -, y otras disponibles en el mercado, la inversión es una realidad, independientemente de la preparación previa o los montos destinados. 

Gracias a esta innovación, la banca tradicional ha tenido que evolucionar para entregar mejores condiciones a sus clientes. Y las empresas tecnológicas han llegado para ofrecer y en muchos casos, democratizar, algunos productos que antes se veían muy lejanos para las personas comunes. 

Y así como hace 10 años creíamos imposible mantener nuestros números telefónicos si es que nos cambiamos de compañía, hoy es cada vez más común que podamos elegir cómo, dónde y cuándo manejar nuestras finanzas personales. 

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